2da parte: El Intestino y el Cerebro: Tienen una comunicación bidireccional

2da parte: El Intestino y el Cerebro: Tienen una comunicación bidireccional

Por Doctora Valentina Serna Hosie

Médica graduada de la Universidad de los Andes, coach en nutrición integrativa, en este momento parte del programa de especialización de Medicina Integrativa de la Universidad de Arizona. 

 

 

2da parte: Eje Intestino-Cerebro: comunicación bidireccional

 

En el Blog anterior introduje la idea inicial del eje intestino cerebro, para continuar con el tema quisiera exponer de manera más personal esta conexión que hay entre la mente y nuestro cuerpo, en este caso: nuestro intestino.

Yo he tenido las peores alergias, hace ya algunos años me dio un brote en la cara, que luego se transformó y pasó a ser algo así como una quemadura severa. Luego de un largo proceso desapareció, un proceso que involucró cambios en mi rutina, en mis estilos de vida y hasta cambios espirituales entre otras cosas. Esto lo cuento porque la alergia luego volvió, ella reaparece y pareciera que fuera cíclica; claro, ya no es como antes, ya es más amable, pero es algo que fluctúa tanto como mis emociones y mis miedos. Dicen, qué si uno tuvo anorexia, no hay cura total y absoluta, si no que será algo que estará latente de alguna manera y será en un nivel muy sutil, parte de uno. Eso es mi alergia ahora, un llamado a tomar más conciencia y la forma de prevenirla es hablando de eso que nos incomoda y nos enfrenta además de escuchar más nuestro cuerpo. En otras palabras, es hablar de nuestras emociones y mantenernos con un propósito para no perder el camino, además de mantener cierto balance en nuestra alimentación y ejercicio. Quise traer esta analogía de lo cíclico de algunas enfermedades, porque eso pasa con nuestra flora y nuestra salud mental. Es dinámica y no permanece estable; interactúan de manera constante dependiendo de lo que ingerimos, lo que pensamos, de como somos con nosotros mismos y como reaccionamos al estrés               .
El estrés por medio de nuestro sistema nervioso autónomo influye o repercute en el sistema digestivo provocándonos por ejemplo estreñimiento, y por el otro lado, tener una dieta rica en azúcar y alimentos procesados, altera nuestra flora y nuestra barrera intestinal, produciendo eso inflamación y toxicidad, lo que conllevará probablemente a sintomatología neurológica o mental, por ejemplo: ansiedad. Los probióticos nos ayudan de un lado de la balanza a regular la microbiota, y nosotros podemos ayudar activamente tomando conciencia de qué comemos y cómo respondemos de manera más adecuada a nuestras emociones y a situaciones de estrés.  Nuestro cerebro se correlaciona con nuestro sistema digestivo, se correlaciona con todo nuestro cuerpo.


Gracias Vita Biosa

 

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